viernes, 5 de junio de 2009

Mesa Para Uno





El mismo lugar, la misma mesa

el café negro, y el pan francés.

Saca su libreta y anota ideas

al azar pero con delicadeza.

Escribe para su amor idealizado

su fiel dulcinea.


Esta vez fue algo sencillo:



"Un abrazo, tal vez algo bonito, como palabras y caricias,

tal vez alguien que lo desee, tal vez alguien que lo quiera dar,

tal vez tu y yo nos encontremos, tal vez nuestros corazones no mienten,

porque cuando se encuentren se dejaran llevar,

donde el viento los lleve a su lugar, donde se quedaran,

hasta que ya nada más se pueda tornar,

porque aun buscamos encontrarnos para jamás olvidar"

Se levantó de su lugar, abrió la puerta se despidió, salió a la calle suspiró, imaginó, cerró los ojos y continuó, camino a su hostal y pisó goma de mascar.



Las palabras de la libreta

las dedique hace no mucho,

mi especie de poema,

pareció encantar, y aun puedo más.





GUILLERMO.





Cuando la Música Acabe