sábado, 15 de agosto de 2009

Desdoblarse...



Logré cerrar mis ojos, en un suspiro de larga duración.

Siente el viento como yo, comienza a correr, sin destino
sin razón, con libertad cual pluma llega a un libro, cual
hora es de la muerte.

El dolor se esfuma, vuelan gaviotas, el crepúsculo
está en su gloria, ya casi anochece
Desaparecen los gestos, no existe el miedo
mueren las proyecciones, nacen las esperanzas.

Colores de tarde, colores de muerte.

El agua fluye, el viento continúa soplando,
siento que vuelo en mi elevo.

Decidí de una buena vez abrir los ojos.
Aún tengo la herida de bala, la sangre
no se detiene, no se dónde se ocultaba.

Mis enemigos ya vienen por mí, pero
ya no estoy, he sido capaz de transportarme
al lugar de la tranquilidad, donde mi carácter
supremo me elevará a lo celestial.

GUILLE.

Cuando la Música Acabe