jueves, 23 de julio de 2009

Platónicamente

Tu propósito es enseñar,


dictadora de conociminetos


musa de mis futuros sueños


encantadora de mis pensamientos


tierna cual pluma suave


acariciando mi fas.




Sin querer nos volvimos a ver,


segundo piso


de miradas y sonrisas


de test y pruebas.




Dos veces por semana,


lo haces una eternidad,


la más agradable eternidad,


tu pelo atado,


tu aroma natural.




Tu sonrisa recíproca a la mía


le diste calidez a esta tarde fría,


oh dulcinea mía.




No importa tu anillo,


me conformo con tu hermosa sonrisa


y a esto no le demos prisa.




Pensaré en ti.





Me sonríes, te sonrío.

GUILLERMO.


Cuando la Música Acabe